El emprendimiento es una prueba que define la posibilidad para que una persona pueda tener éxito o pruebe el amargo sabor del fracaso. En una metáfora de un guerrero japonés, explican que en una lucha, Nobunaga, antes de iniciar el combate le consultó a sus soldados: si sale cara ganamos, pero si sale sello perdemos, ese día salió sello y efectivamente ganaron, más tarde su ayudante le dijo que era imposible cambiar el destino y este le mostró que la moneda tenia cara por los dos lados.
Esto significa que tener buenas ideas puede ser un punto a favor de quien desee emprender, sin embargo, no es suficiente, ya que debe ocurrir algo más, que está bien expreso en la anécdota pasada: es necesario la fuerza de las ideas.
Un proverbio dice que mata más la lengua que la espada, además, como no hay vida sin esperanza, hay que tener ideas que sean capaces de caminar solas, que puedan proyectarse sin mayor problema y que el éxito sea el punto final de cada explicación.
El derrotismo es un obstáculo que debe ser liberado por la mente de un emprendedor. Entregarse con responsabilidad y tener fe en las ideas sin duda será el camino para lograr cualquier meta que alguien se proponga. Especialistas en la materia coinciden en que no hay nada peor para matar las buenas ideas que dar por descontado que no hay nada que hacer y que por lo tanto no vale la pena arriesgar.
La clave del éxito -en muchas oportunidades- está cuando se empieza con el pie derecho un proyecto. La fijación y el tiempo que se le dedique a una idea siempre influirán directamente en un buen resultado.
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— Red EQUO Mujeres (@redequomujeres) 15 de octubre de 2016
Tenemos que abandonar nuestra “zona de confort” y asumir nuevos retos si queremos descubrir nuevos horizontes.
— Tu Emprendimiento (@EmprendeTNe) 17 de octubre de 2016