
Son muchas las tecnologías que están cambiando la forma de interactuar del ser humano entre si y entre empresas. Una de ellas es la tecnología del reconocimiento facial.
La masificación y los primeros pasos del reconocimiento facial se dieron como respuesta a temas de seguridad, principalmente en sitios de afluencia masiva de público. El elemento clave para lograr reconocimientos biométricos son las cámaras.
Hoy en día es común ver cámaras en todas partes, inclusive en algunos baños. Pensemos que hoy las cámaras están logrando una gran base de datos, ya no solo de caracteres, números y símbolos, sino de comportamientos que quedan registrados y almacenados en múltiples servidores en distintas partes del mundo.
El uso que se le puede dar a esta información que está siendo recolectada, guardada y, en muchos casos, analizada es bastante amplio. El impacto supera el tema de seguridad y llega a áreas tan diversas como la medicina, el marketing, entre otros.
En el área del marketing tal vez lo más relevante que tiene esta tecnología es la capacidad para detectar emociones. Y con esta detección de emociones las marcas podrían actuar en consecuencia y entregar el mensaje preciso.
Esta tecnología de reconocimiento facial apenas comienza su despliegue de oportunidades y amenazas para el ser humano. Por ahora es bueno tener conciencia de esta nueva realidad tecnológica y buscar cómo aprovechar los avances que el mundo digital nos ofrece.
