Tras estar algunos meses en resguardo en casa debido a la presencia del coronavirus COVID-19, muchas empresas están evaluando las opciones más apropiadas para volver de nuevo a abrir sus puertas. Como parte de su Responsabilidad Social Empresarial, deben ofrecer un ambiente protegido en donde las medidas de seguridad tienen que acatarse para así evitar contagios dentro de las instalaciones, además tiene que garantizar el correcto resguardo de cada uno de sus trabajadores para que se sientan cómodos y protegidos al realizar sus actividades laborales.

El retorno de la jornada laboral es muy importante ya que es una oportunidad para reactivar la producción y por ende la economía del país, además permite que los puestos de trabajos no se pierdan y así los trabajadores puedan llevar el sustento a sus casas. Por eso es muy importante cumplir con las normas de seguridad para así evitar que la pandemia se vuelva a reactivar y volvamos a estar como al principio: En cuarentena.
Para que la reintegración a los espacios laborales sea seguras, hay que tomar una serie de medidas preventivas, entre las cuales podemos mencionar:
1.- Transición ordenada y escalonada: La nueva normalidad tiene que realizarse previa evaluación de riesgos, las empresas tienen que evaluar los posibles contagios que puedan darse en las instalaciones y tener un plan de contingencia para garantizar la seguridad de todo el personal.
2.- Consideración de tres factores: Para garantizar a los trabajadores un ambiente seguro y óptimo, se deben evaluar tres factores:
- Factores ambientales: Esto hace referencia al espacio físico en donde van a estar el personal diariamente realizando sus actividades.
- Factores personales: Toma en cuenta las condiciones que tiene cada uno de sus trabajadores para poder asistir a su puesto de trabajo.
- Factores organizacionales: Comprende las formas como las empresas están organizadas para llevar a cabo su labor empresarial.

3.- Poner en práctica un protocolo de seguridad: El cual debe comprender la limpieza de los espacios físicos, el monitoreo permanente del estado de salud de todo el personal al momento de ingresar a la empresa para asegurase de detectar posibles sospechosos de contagios, charlas y conversatorios para mantener informado a los trabajadores y una estricta vigilancia para que se cumplan estas medidas.
4.- Practicar el distanciamiento: Al momento de empezar de nuevo con la rutina de trabajo, hay que considerar la importancia de cumplir eficazmente con el distanciamiento social, pueda que sea necesario hacer algunas modificaciones en las distintas áreas o zonas para así garantizar un ambiente laboral acorde con los parámetros exigidos.
5.- El uso permanente del tapaboca: Esta medida de seguridad se debe emplear con carácter obligatorio para impedir que el coronavirus pueda expandirse por las instalaciones.
Las áreas de trabajo deben limpiarse como mínimo una vez al día, de igual manera, los equipos y herramientas deberán ser desinfestadas antes y después de su uso.