
Si se observan algunos de los ejemplares antiguos de la prensa escrita, especialmente sobre acontecimientos relevantes de la historia del mundo, se puede llegar a dos conclusiones. En primer lugar, que todas las noticias estaban escritas de forma extremadamente correcta, gracias a la mano experta de periodistas entrenados que, en la mayoría de los casos, habían hecho todo lo posible por contrastar cada dato, utilizando las técnicas aprendidas durante su formación. La segunda es que la investigación detrás de este periodismo de calidad era extensa, comprobando que las historias contadas fueran lo más precisas posible.
En el panorama actual, se encuentra bastante poco de todo esto. Aunque el periodismo de calidad es ahora más rápido y vibrante que nunca, la desinformación y las fake news asolan el ecosistema informativo. Las noticias falsas y la propaganda han estado ahí durante siglos, no son nada nuevo. Pero las redes sociales las magnifican, las viralizan y engrandecen. Por ello, luchar contra la desinformación requiere políticas serias por parte de dichas plataformas.
Facebook y Twitter ya están intentando luchar contra ello, aunque todavía no han conseguido alejar por completo, ni mucho menos, la sombra de la desinformación. Como resultado, la gran mayoría de personas que comparten noticias en las redes sociales lo hace con sospecha.
Por fortuna, la mayor parte de periódicos y revistas están redoblando sus esfuerzos para escribir de forma precisa, con una buena investigación de fondo y una magnífica redacción.
Apple News y Google News comparten reportajes de calidad sobre un espectro de temas que podrían interesar a una persona específica. Ambas compañías confían en la calidad y la rigurosidad y, si es posible, de pago.
Apple News utiliza algoritmos para gestionar muchas de sus noticias, pero también a personas que buscan de forma más decidida un periodismo preciso y bien escrito, que pueda ser disfrutado por los lectores.