
Luego de que recientemente se presentaran quejas por parte de los usuarios, Google dio a conocer que serán los ojos humanos los que supervisarán el contenido de los vídeos más populares en el canal Youtube.
El material bajo la mira será aquel que el buscador presenta a los anunciantes como «preferido», y que antes dependía de un software para detectar problemas potenciales. Sin embargo, este sistema no hace nada con contenidos sensibles a la violencia o al sadismo; ejemplo de la publicación del vlogger y actor estadounidense Logan Paul, quien difundió un vídeo de una aparente víctima de suicidio en Japón, a pesar de la política de YouTube para prohibir el material violento o macabro, que sea compartido impactante o viralmente, provocando el sensacionalismo o que por su características sea irrespetuoso.
Es por ello que Google garantizó que impondrá requerimientos más estrictos sobre los creadores de vídeos, que ganen dinero de publicidad. De hecho, los anunciantes han dejado claro que no quieren que su fuente de ingresos en el canal esté vinculado con material controversial.