Hacer que el entorno urbano de una determinada localidad funcione de la manera más correcta posible depende de muchísimos factores, sí, pero uno de los más importantes siempre ha sido, es ahora, y seguirá siendo en el futuro el que tiene que ver con el comportamiento social propio de los ciudadanos.
Henry Camino, director de Fospuca, así lo asegura en una reciente publicación en su portal oficial, explicando que solo una buena educación ciudadana puede permitir que sean óptimos, productivos y cargados de un gran sentido del bienestar los espacios donde se desenvuelven las personas.
Que el entorno sea sano hará que quienes lo habitan también lo sean… ¡Y el asunto es cíclico!: La gente y su espacio funcionan en sinergia, y es por eso que existen profesionales como los urbanistas, encargados de estudiar y hasta planificar las conductas de las personas en ambientes sociales.
¿Cuál es su misión? Motivar a la población a un buen comportamiento a través de una buena gestión del entorno y a planes que permitan que la gente sea capaz, por sí sola, de integrarse positivamente al espacio que las rodea, generando (lo dicho) bienestar propio y común, además de un medio ambiente sano y saludable.
Claro está que, como dice Henry Camino, todo forma parte de un gran proceso de educación ciudadana más adaptado al aspecto amplio e integral del concepto que debe nacer de cada quien, pues somos nosotros y nuestras acciones las que determinan los patrones de conducta de una sociedad.