
La problemática del cambio climático ha obligado a muchos países a firmar una serie de acuerdos que buscan disminuir la contaminación y ayudar a la preservación del medio ambiente. Eso, porque es mucho lo que se puede hacer en pro del bienestar de nuestro entorno y disminuir el consumo energético. ¿Un ejemplo? ¡El reciclaje!
Reciclar se ha convertido en una actividad fundamental a la hora de hablar de preservación del medio ambiente. Sin embargo, también se trata de una práctica rodeada por diferentes mitos que giran en torno a ella. ¿Cuáles mitos? Henry Camino, director de Fospuca, nos devela algunos de ellos:
- TODA LA BASURA SE MEZCLA EN LOS CAMIONES
Si es un servicio de reciclaje, y se procura separar todos los materiales, ciertamente, al momento de la recolección esto también se tiene en cuenta. Es por esta razón que se procura que sean camiones diferentes los que hagan la recolección de cada uno de los materiales; aunque nuevas tecnologías, permiten recoger todos los materiales a un mismo camión, pero estos cuentan con mecanismos que evitan que distintos materiales se mezclen.
- LOS MATERIALES A RECICLAR SE MEZCLAN EN LAS PLANTAS DE TRATAMIENTO
Este mito es tan falso como el anterior pues, como se comentó, lo que se busca es separar cada material para poderlo reutilizar. Por ello, la maquinaria para tratar cada tipo de material se encuentra separada entre sí, teniendo presente, procesos que permitan dar el mejor tratamiento posible a cada material que se piensa reutilizar.
- EL CONSUMO DE ENERGÍA ES MAYOR PARA RECICLAR QUE PARA PRODUCIR UN NUEVO ELEMENTO
Esta es una de las mayores contradicciones que podrían existir en torno a esta práctica, ya que se recicla, precisamente pensando en ahorrar energía y en disminuir la contaminación del medio ambiente. Un ejemplo de ello es la fabricación de una lata con metal reciclado, lo que significa un ahorro energético del 95% en comparación a construirla con materia prima nueva.

Henry Camino nos recuerda que el reciclaje, con mitos o sin mitos, es tarea de todos y, a fin de cuentas, una de las pocas y beneficiosas posibilidades que ya le queda al planeta para reducir y reutilizar elementos que, en otro caso, pasarían a ser contaminantes.