
EL Gobierno de Donald Trump vuelve a ser blanco de críticas luego de que se conociera que el fiscal general, Jeff Sessions, mantuvo contacto en dos oportunidades con el embajador ruso en EE.UU., Sergei Kislyak, durante la campaña que llevó al magnate a la presidencia del EE.UU., según reseña el portal de Globovisión.
La administración de la Casa Blanca ya había sido señalada de mantener relaciones con agentes de inteligencia rusa, pero en esta oportunidad se confirmó que el primer encuentro que sostuvo el para entonces senador Sessions con el diplomático tuvo lugar en septiembre cuando tuvo lugar el ciberataque presuntamente ejecutado por el Kremlin contra el Partido Demócrata.
El fiscal general negó en todo momento haberse relacionado con funcionarios rusos “para tratar temas de campaña” y aseguró que los encuentros que mantuvieron guardaban relación con sus funciones como miembro del Comité de Servicios Armados, al tiempo en que afirmó desconocer las presuntas conversaciones.
“No soy consciente de ninguna de esas actividades. No he tenido comunicación con los rusos”, aseveró.
Hace al menos tres semanas el consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, un hombre de confianza de Trump y con ideales similares a los del estratega jefe, Steve Bannon, tuvo que renunciar por haber sostenido una presunta conversación con Kislyak.
El mandatario estadounidense expresó al respecto que el secretario de Justicia y Fiscal General, Jeff Sessions, es de tu total confianza, pese a que quieran su renuncia por haber ocultado sus diálogos con el embajador ruso durante las elecciones celebradas el año pasado.
Trump comentó que «no estaba al tanto» de que Sessions hubiera tenido reuniones con Kislyak en su despacho.