
Te imaginas tener una empresa valorada en muchos millones de dólares y de la noche a la mañana no valer nada.
Esa es la historia de Elizabeth Holmes, fundadora de Theranos, una compañía que desarrollo un dispositivo portátil llamado Edison que hacía análisis de sangre con solo un piquete de dedo. Esta tecnología, que prometía baterías completas de estudios sin tener que obtener tubos de sangre vía intravenosa, llevó a su fundadora a recaudar US$400 millones de dólares de inversionistas, valuando la compañía en US$9.000 mil millones de dólares.
Una historia de película
A los 19 años, la emprendedora abandonó la Universidad de Stanford para revolucionar la industria de diagnósticos de laboratorio con un dispositivo de bajo costo que diera resultados en tiempo real a los consumidores.
En 2003, una década después, su empresa Theranos tenía convenios con farmacias de Walgreen y había reunido varios millones de inversionistas conocidos. Mientras, Holmes salía en la portada de muchas revistas, programas y páginas web de negocios, desde Fortune hasta Businessweek, donde se le reconocía como la multimillonaria modelo de la nueva generación.

Comienza la caída
Para febrero de 2015 las cosas empezaron a cambiar. John Ionnidis, un profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, escribió una carta a la Asociación Médica Americana donde acusaba a Theranos de usar la atención de la prensa para crear emoción en el público y no someterse a la revisión de la comunidad médica, proceso típico para cualquier innovación biomédica.
En octubre de ese año la controversia comenzó a seguir a Theranos cuando el diario The Wall Street Journal cuestionó la efectividad y precisión del aparato Edison, diciendo que exageraba sus servicios. El artículo escrito por el dos veces ganador del Premio Pulitzer John Carreyrou destruyó la credibilidad de la compañía.
Entonces, la presa del escepticismo se desbordó y las personas comenzaron a cuestionar la calidad y la ética de Theranos. Surgieron varias investigaciones que demostraban que gran parte de los exámenes de Edison estaban mal y que los laboratorios de Theranos no pasaban las pruebas de seguridad e higiene.
El 7 de julio, el gobierno estadounidense le retiró las pocas certificaciones que tenía y le prohibió a su CEO, Elizabeth Holmes, operar laboratorios por al menos dos años.
¿Qué fue lo que le sucedió? Theranos realizó análisis de sangre a miles de personas antes de tener una tecnología adecuada. Sobrevaloró sus virtudes, eso no es tan grave cuando se trata de una aspiradora o una plancha, pero cuando el resultado puede alterar la calidad de vida de un paciente, es otro cantar.