
El emprendimiento es una de los estilos de vida más positivos que puede adoptar alguien que pretende darle un giro a la cotidianidad y a la monotonía, es por ello que, para innovar o llevar a cabo un proyecto que estaba creado, hay una buena edad que simplemente beneficia la idea de salir adelante sin necesidad de depender de un jefe o tener a alguien que esté dando órdenes en una empresa.
Los 30 años son una perfecta edad para llevar a cabo el proyecto de emprendimiento, es por ello que te presentamos algunos tips que debes considerar si tu objetivo es cambiar de rutina y tienes un proyecto de emprendimiento que bien te podría llevar adelante.
Mark Zuckerberg es uno de los que puede dar fe de ello debido a que a los 33 años decidió cambiar su vida y emprender. Aunque no hay una edad establecida para integrarse a las filas del mundo emprendedor, hay quienes apuestan por hacerlo desde muy jóvenes, impulsados por programas universitarios de emprendimiento.
Martín Gutiérrez, emprendedor y creador de la empresa Moneda Blanca, comenta que “los treintas combinan dos factores importantes: ya la piensas dos veces al regarla, actúas pensando en las consecuencias y, por otro lado, también conservas la rebeldía de hacer las cosas. En contraparte, a los 20 tienes poca madurez para afrontar tus errores y a los 40 piensas demasiado para tomar decisiones”, expresó.
Para emprender a la edad de 30 años hay que considerar:
Disciplina: Una persona en los 30 está más dispuesta a establecer una disciplina para imponerse horarios, establecer retos y cumplir objetivos.
Visión de largo plazo: en esta edad también se reconoce mejor que todo esfuerzo requiere de tiempo y mucho esfuerzo. Un emprendimiento, destaca González Piñón, a veces requiere de tres o cuatro años para cimentarse bien.
Buscar una calidad de vida: El emprendimiento podría acercar más al cambio de vida, a modificar los estilos y a desear en grande, es por ello que esta es una buena edad para reflexionar sobre lo que se quiere.
Resiliencia: A los 30 años, las personas ya pueden entender que el fracaso también es parte del éxito y no cocerse al primer hervor.
Adaptación al cambio: salir de la zona de confort es un golpe duro para cualquiera. El hecho de ver la necesidad de ciertos cambios en el proyecto como una ventana de oportunidad y no como un problema también es parte de ese crecimiento que se obtiene con el tiempo.
Fuente: Altonivel México
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