Cuando seamos mayores plantaremos olivos. Esa fue la promesa que se hicieron un par de amigas, María Dolores Ferrando y Anne Barrutia, que hoy, 30 años más tarde, recién han caído en cuenta que han hecho un sueño hecho realidad. OliOli Biodinámico es su marca y las tierras de San Antonio, en Requena (Valencia), la plataforma de esta aventura que las ha lanzado como empresarias a los 60 años. Tienen desde hace cinco años la única almazara de la Comunidad Valenciana con una temática estrechamente vinculada a la onda ecológica, y su aceite ha sido galardonado -y hasta tildado- como un producto altamente saludable.

Muy metidas en el mundo ecológico y sostenible —sus olivos están en las Hoces del Cabriel, Reserva de la Biosfera—, Ferrando dio con el propósito de su empresa, que le otorga un valor agregado con respecto a sus competidores directos, en la batalla contra la despoblación de su zona: “Creamos puestos de trabajo directos e indirectos, para impulsar esta enorme comarca y por ende el turismo en nuestra región. Buscamos hacer la agricultura algo profesional para que hayan más olivicultores en el corto y mediano plazo y, al mismo tiempo, se generen más fuentes de empleo en esta localidad”.
Un logro que, para su CEO María Dolores Ferrando, es solo la consecuencia del “tesón, la formación continuada, saber elegir un gran equipo de trabajo, sabiendo lo complicado que puede llegar a ser motivarlo y respetar su ámbito de actuación para que cada etapa fluyan de manera productiva en beneficio de todos”.

Este pensar es parte de una filosofía que les ha hecho crecer: pasaron de apenas dos socias y tres empleados, a facturar más de 100.000 euros y a exportar a países en Alemania, Finlandia, Noruega y Dinamarca.