En Eritrea, la carpintería siempre se ha considerado un trabajo de hombres. Sin embargo, Tsega Teklemenot, instructora del centro Keren para el desarrollo de aptitudes de la juventud, es un ejemplo de que las mujeres también pueden destacarse en esta area.
“Si bien la mayoría de las mujeres prefieren trabajar como meseras y ganar dinero fácil, yo confío en que se darán cuenta de que el tiempo invertido en capacitación realmente trae beneficios cuando uno empieza a trabajar”, dice.
Eritrea encara niveles de desempleo juvenil a gran escala, lo que obliga a muchos jóvenes a aventurarse y emigrar en busca de mejores oportunidades. Para hacer frente a estos problemas, con el apoyo financiero del Gobierno noruego y el PNUD, un proyecto de la Unión Nacional de Jóvenes y Estudiantes Eritreas (NUEYS) apoya a jóvenes con la capacitación y destrezas vocacionales que necesitan para conseguir trabajo.
Las sesiones de capacitación duran seis meses, abarcan desde diseño gráfico hasta metalistería, carpintería, apicultura, peluquería, cerámica e instalación eléctrica; y se llevan a cabo en las seis regiones de Eritrea. La selección de candidatos se hace tomando en cuenta el equilibrio de género, así como a jóvenes procedentes de hogares cuya cabeza sea una mujer, personas desplazadas internamente, y jóvenes desmovilizados del servicio militar o con necesidades especiales.
El proyecto de aptitudes laborales de la juventud se reprodujo a mayor escala a partir de una iniciativa piloto emprendida entre 2007 y 2011. Más de 1.500 jóvenes han participado en el programa desde que comenzó en 2014. De ellos, 38% son mujeres y 63% ha conseguido empleo permanente.
Asimismo, gracias al proyecto se ha creado una plataforma para abrir el diálogo en torno a la juventud y a temas de migración, y se ofrece financiamiento inicial para jóvenes con potencial, especialmente para aquellos que regresan o residen en el país.
Nota cortesía de la Fundación “A Favor de la Mujer”, dirigida por Mariana Flores Melo