
Si la crisis alimentaria tiene en tres y dos a los habitantes de Caracas, es peor es los estados fronterizos, ya que al menos en la capital del país se puede conseguir los productos a diversos precios, que aún ofrecen alternativas a los consumidores a la hora de hacer mercado. Este no es el caso del Zulia, donde cuando se consiguen los rubros, estos tienen unos costos elevados en todos los comercios, razón por la cual varias mujeres de la entidad occidental han tenido que buscar una solución a corto plazo para conseguir más dinero: vender su cabello.
Y es que el salario mínimo actual no puede contra la alta inflación que se incrementa día a día, producto de la crisis económica que afecta a Venezuela. Por lo que las ciudadanas de Maracaibo han tenido que sacrificar su cabellera para sobrevivir, según un reportaje que realizó NTN24.
«Medidas extremas para combatir el hambre en Venezuela. La crisis se ha llevado a las mujeres del considerado país de las reinas de bellezas a vender su propio cabello para poder comprar comida», inicia así el trabajo periodístico, que recolectó testimonios de varias madres que han confesado involucrarse en esta práctica. Uno de ellos es el de Crismary Gónzález, progenitora de cuatro hijos, quien indicó que ha comercializado con esta parte de su cuerpo un par de veces.
«He llegado a vender mi cabello para comprarle comida a mis hijos», dijo González, señalando que su hija de 14 años, Anaís, también ha aportado el suyo por voluntad propia para llevar comida a la casa. Y es que un mechón de pelo en un salón de cabeza, que lo emplean para crear extensiones, se comercializa en unos 500 mil bolívares fuertes, lo que al cambio en el mercado negro equivaldría a 21 dólares, cuatro veces el salario mínimo.
Este comercio vuelve hacerse popular en el país, ya que hace cuatro años las venezolanas sufrirían del hurto de sus cabelleras, ocasionado en muchas ocasiones que fueran agredidas físicamente. Un modus operandi que inició precisamente en la capital del estado Zulia.