Tomar la decisión de emprender conlleva a una serie de planteamientos que se deben tener claros antes de iniciar un determinado proyecto. Saber si se poseen actitudes y aptitudes para cumplir con dicha labor, solo se demostrará a través de las ganas de surgir, la confianza y el saber.
El emprendedor Francisco Manrique se formula una pregunta de forma constante cuando se trata de emprendimiento: ¿El emprendedor nace o se hace?
Manrique cree que hay personas que sientes más motivación que otras cuando se proponen emprender. Las que tienen el ánimo vivo de alcanzar el éxito, asumen riesgos más fácilmente, sueñan que todo es posible y se apasionan por hacer realidad sus sueños; no se desaniman ante los obstáculos y aprenden ante las adversidades que enfrentan.
“Unos buenos emprendedores cuentan con imaginación, ambición, creatividad, motivación, son apasionados, asumen riesgos, alimentan el conocimiento y avanzan junto con la tecnología, debido a que estos elementos son factores críticos para generar nuevas oportunidades y fuentes de creación de valor en la sociedad”.
No obstante, Manrique aclara que toda persona es capaz de emprender o ser líder, pero la que está decidida a lograrlo no se rinde fácilmente, es curioso, perseverante y busca la solución a sus problemas sin caer en un círculo vicioso. “Es fundamental tener el interés de trabajar por cuenta propia y estar dispuesto a experimentar, a pasar ratos amargos, y a disfrutar de los logros” dice.
En conclusión, el emprendedor recoge que aunque “hay estudios que demuestran que existen factores genéticos que pueden aumentar la probabilidad de que una persona esté más dispuesta a ser emprendedor, la experiencia y la disposición a aprender de los errores, pueden permitirle a mucha gente el mejorar sus posibilidades de ser un emprendedor exitoso”.