
Luego de haber formado parte de las empresas del gobierno venezolano, la Red de Abasto Bicentenario (Rabsa) pasará a otras manos, pero de capital privado. Este cadena comercial de productos alimenticios, higiene personal, entre otros, ahora estará en oferta, debido a «las políticas equivocadas, se adelantan los pasos para vender los Bicentenario a un grupo privado», según indicó el directivo del sindicado de la industria, Jorge Lastra.
Rabsa había integrado a la propiedad del Estado bajo el mandato de Hugo Chávez, y luego con la gestión de Nicolás Maduro ha ido desmejorando la calidad hasta el punto de estar al bordo del quiebre, que los obligaría a un posible liquidación. Y es que según un trabajó de investigación de El Estímulo, de las 42 tiendas y centros de distribución de la red, solo quedan abiertos 28, lo que representa el 60% de los locales, algo que afirmo Lastra.
Además, la misma empresa dejó saber de manera extraoficial, que los establecimientos pequeños son los llamados a su transformación: se convertirán en tiendas CLAP (Comité Local De Abastecimiento y Producción). Algo que se sospechaba también, por la providencia del Ministerio de Alimentación, que publicó la Gaceta Oficial 41275 del 9 de noviembre, sobre “la venta y permuta” de bienes públicos de la red de abastos; pero este ente no arroja cifras oficiales de estos abastos desde el 2015, cuando publicó que del 2013 a ese año los consumidores beneficiados pasaron de 2.915.685 a 2.394.115
«Los últimos 18 meses han sido traumáticos: 6.000 de 9.000 trabajadores fueron despedidos injustificadamente sin importar que eran mujeres embarazas o en permiso de maternidad, enfermos ocupacionales, empleados de vacaciones y de reposo, y con fuero sindical», denunció el dirigente.
De hecho, exempleados de la cadena expusieron su preocupación por la licitación de dicha red de sucursales, como reseñó La Verdad. «No hay mayores detalles de quiénes podrían ser los nuevos dueños. Lo que queremos es que la decisión que se tome reivindique a la clase obrera de esos espacios», soltó vocero del Sindicato Bolivariano Nacional de Trabajadores de Empresas Procesadoras, Almacenadoras y Distribuidoras de Alimento, Jonatham Yulden, quien denunció el acoso y persecución por parte del Estado desde hace un año, y exigiendo que se detenga «la ola de despidos y nos reincorporen. Necesitamos nuestro empleo».