La problemática del cambio climático es una que arrastra el mundo desde hace muchísimos años gracias a las acciones e inacciones de toda la población a lo largo de la historia. Eso es un hecho. También lo es, por cierto, que es mucho lo que costará revertirla a pesar de los innumerables acuerdos y actividades que se realizan en pos de la salud del planeta.
Claro, que sea difícil no significa que debe dejar de intentarse. Henry Camino, director de Fospuca, así lo deja ver en una reciente publicación en su portal oficial, y pone el ejemplo del Acuerdo de París, un conjunto de tratados nacidos en 2015 (y firmados en 2016 por 195 países) que buscan una oportunidad de trabajar conjuntamente contra la contaminación y los efectos del cambio climático en el mundo.
Este acuerdo, heredero del Protocolo de Kioto, debe arrancar en 2020 y será toda una ventana de salvación a favor de la salud del planeta gracias a la enorme inversión que se le prevé inyectar para reducir las nocivas consecuencias de los gases del efecto invernadero… eso, claro, si Estados Unidos recapacita.
La decisión de Trump
Hace pocas semanas, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al mundo al anunciar que su país (el más contaminante de todos después de China) se retiraría del Acuerdo de París. ¿La razón? El mandatario lo considera injusto y ajeno a los propios intereses de su nación, una política totalmente opuesta a la planteada por Barack Obama, quien fue de los principales promotores e impulsores del tratado en primer lugar.
Ahora bien, ¿qué consecuencias traerá esta decisión de Trump? Es muy pronto para aventurar una respuesta, pero está claro que el anuncio ha representado un durísimo golpe a las iniciativas que promueven el bienestar ambiental. De hecho, el anuncio ha dejado muy claro que si algo va a hacer fracasar cualquier actividad en pro del mundo es el interés económico de las potencias.
Henry Camino asegura en su escrito que sí, ciertamente el Acuerdo de París es un buen paso, grande pero insuficiente, para tratar de salvar al mundo. Ahora, sin Estados Unidos en el juego, es más que probable que la industrialización se desborde y descontrole, y que países como la misma China entre en esa espiral (que ya está) y termine de darle un mazazo a la salud planetria.
¿Cuál es la solución? Por ahora, esperar… aguardar a que los líderes del mundo entiendan la gravedad de la situación, y sepan que no habrá potencia económica que valga el día que la contaminación sea tal que la sustentabilidad del mundo sea inviable y afecte la vida de todos sus habitantes.

