
Suiza fue sede por estos días de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales. Los expertos debaten sobre los robots asesinos en Ginebra y determinan hasta qué punto conviene o no el avance de la ciencia en tal sentido.
Expertos en la materia consideran que los robots asesinos podrían convertirse en una realidad si las naciones desarrolladas convienen en dar un paso adelante.
Organizaciones no gubernamentales sin ánimos de lucro han conjugado esfuerzos para desarrollar una campaña en pro de los llamados robots asesinos, en virtud de la amenaza que este presunto avance representaría para la humanidad.
Robots que puedan convertirse en armas letales pueden ser una oportunidad para la defensa de numerosos países, pero también para atacar. Los robots no tienen sentimientos ni pensamientos y acatan órdenes sin restricción alguna, lo que genera temores acerca de la posibilidad de matanzas.
Activistas en materia de derechos humanos consideran que las naciones más desarrolladas del planeta deben crear, aprobar y respetar una legislación para la producción y uso de los llamados robots asesinos.
Human Rights Watch es una de las organizaciones no gubernamentales que se opone a tal posibilidad. Según la Nobel de la Paz, Jody Williams, Rusia sería uno de los principales impulsores de esta iniciativa a escala planetaria.
Estados Unidos y Reino Unido no descartan la posibilidad de desarrollar robots asesinos, mientras que China se ha mostrado más cautelosa en relación con las llamadas armas autónomas letales.
Argentina y Perú, entre otros países de Latinoamérica, se han manifestado en contra de los robots asesinos. Esta tecnología es apoyada por China, Corea del Sur e Israel, así como por el Reino Unido y el régimen de Vladimir Putin.
Informes recientemente dados a conocer por el Foro Económico Mundial advierten que los robots dejarán sin empleo a más de 5 millones de trabajadores dentro de cuatro años, en 2020.
Voceros del Foro Económico Mundial indican que la inteligencia artificial sustituirá la mano de obra humana de manera progresiva, y lo ha venido haciendo aproximadamente desde el año 2010, cuando comenzaron a registrarse los primeros avances en tal sentido.
