El coaching empresarial será aquella persona que buscará que el equipo de trabajo logre sus objetivos organizacionales y personales. Para ello, empieza con la selección de las personas, en particular mandos y ejecutivos, que se seleccionan no tanto por lo que saben sino por lo que son.
Se estudian criterios de personalidad y se les pone en situación para observar propiedades como la capacidad de comunicación, las aptitudes frente a la presión o ante el riesgo, la capacidad natural de liderazgo, a trabajar en equipo.
Algunos pueden preguntarse qué utilidad puede tener ese tipo de entrenadores y lo cierto es que en la vida, muchos pueden recordar ocasiones en las que alguna autoridad haya impuesto el poder que tenía sobre nosotros de manera egocéntrica, forzosa y hasta cruel. Unos los habrán visto a un profesor despótico en la escuela, otros a un instructor, y otros, a un jefe. Seguramente, ninguno tendrá esas experiencias en su lista de recuerdos gratos: Ninguno fue un verdadero líder que inspirara.
Por eso, siempre será vital la identificación de mejoras o soluciones de problemas que afectan la contribución del trabajador; de desarrollo de habilidades concretas o competencias (conductas) de perfeccionamiento, para explorar los retos y las opciones para manejar transiciones que conlleven a la adopción de nuevas responsabilidades y de manejo del cambio, para facilitar la adaptación a cambios organizacionales.

“El gerente coach es el gestor de un nuevo tipo de conversación en la organización. Esto implica el desarrollo de un nuevo estilo de comunicación, signado, entre otras competencias, por la escucha empática, el enfoque múltiple para la solución de problemas, el balance entre proponer e indagar, el respeto a la legitimidad de opiniones y puntos de vista, y, sobre todo, el compromiso permanente con el desarrollo continuo de su gente, lo que le permite relacionarse de una manera más efectiva y profunda”, dijo Gustavo Romero, experimentado coach.
Algunas corrientes de coaching consideran una práctica poco efectiva formar gerentes-coaches o, más que eso, gerentes que hagan coaching a sus colaboradores porque sería más costoso, sin embargo, la experiencia internacional que en este campo y la propia, evidenciada en más de cinco años de formación de líderes de este en las aulas del IESA en Venezuela y en el exterior, conducen a disentir de tal criterio.
Actualmente vale recordar esa frase célebre que dice “el sombrero es uno solo y está en la cabeza de un gerente” que deviene en un nuevo tipo de líder. Con esta convicción, producto de la experiencia, se deben diseñar programas específicos para la instauración de culturas de coaching en empresas de ámbito internacional que también operan en Venezuela y apostaron enteramente a la preparación de este recurso para fortalecer sus prácticas de talento y el desarrollo de su gente más valiosa.
La formación debe ser rigurosa, con base en un currículo que año tras año tiene que ser definido en competencias y ámbitos específicos.
