Siemens, la multinacional de origen alemán que opera en el sector industrial, energético, de salud e infraestructuras, registró un beneficio neto de 4.298 millones de euros durante los nueve primeros meses de su año fiscal, cifra que representa una disminución de 32% en contraste con el balance que obtuvo durante ese mismo período en el año anterior, según reseña el diario ABC.
El escenario por el que atraviesa la empresa se debe aparentemente a la ausencia de elementos extraordinarios por desinversiones. Sus ingresos por operaciones sumaron 4.215 millones entre el mes de octubre de 2015 y junio de 2016, un 3% menos al que obtuvieron durante el ejercicio del pasado año.
Durante los nueve primeros meses del ejercicio fiscal, la cartera de pedidos de Siemens aumentó 12,8% y lograron los 66,155 millones de euros, mientras que los números de negocio de la alemana crecieron un 6,2%, 57,691 millones.

Al tercer trimestre de su ejercicio, Siemens logró un beneficio neto atribuido de 1.329 millones de euros, 2% menos que en 2015, frente al incremento de sus operaciones continuadas que aumentaron 7,4%, hasta llegar a los 1.337 millones.
Joe Kaeser, presidente y consejero delegado de Siemens, aseguró que están “realizando progresos en la ejecución de nuestra estrategia Visión 2020 y en el tercer trimestre volvimos a lograr resultados convincentes”. Entre los meses de abril y julio, la cartera de pedidos incrementó 6%, hasta los 21.060 millones de euros, escenario que mejoró sus ingresos en un 5%, al recaudar 19.804 millones.
La multinacional pronostica cerrar el ejercicio fiscal en alza y que los beneficios básicos por acción estén entre 6,50 y 6,70 euros, frente a sus previsiones anteriores de entre 6 y 6,40 euros. Desde la compañía esperan un incremento en sus ingresos durante el año, sin tomar en cuenta los cambios monetarios.
