
El pago electrónico se ha convertido en parte de nuestra vida diaria, y es una alternativa para no gastar el efectivo que llevamos en nuestro bolsillo; no obstante, la tecnología en este caso siempre ha tenido un talón de alquiles: depende de tener la tarjeta a la mano, una clave y no es invulnerable a las clonaciones por parte de los hackers. Pensando en ello, se creó el «Fingopay» o el «pago con el dedo», iniciativa de Sthaler (proveedora del servicio de almacenamiento de huellas digitales en el Reino Unido, para validar los pagos electrónicos con la huella digital del cliente), con un sistema que «no puede ser copiado o robado», como aseguró la misma empresa.
El invento ya fue implementado en la Universidad Brunel de Londres, específicamente en un supermercado perteneciente a la cadena británica Costcutter, siendo el primer negocio en el mundo que acepta este tipo de cancelación electrónica.
«No más PIN, contraseñas, dinero o tarjetas de crédito» aseguraron los creadores de esta tecnología, añadiendo que al combinarse con un mapeo previo de las venas del dedo se convierte en «excepcionalmente seguro».

Funciona con un sistema de infrarrojos que escanea las venas de los dedos, vinculando el mapa biométrico con las cuentas bancarias de cada usuario. Dichos datos son almacenados en el proveedor de pagos «Worldpay», al igual que se guardan al comprar por Internet. Además, se combina la huella digital tradicional, con un mapa en tres dimensiones de las venas del dedo elegido, por lo que las probabilidades de copiar esta estructura, se reducen de 1 a 3.400 millones.
«No se necesita llevar dinero, tarjetas, ni recordar una contraseña, ya que alcanza con llevarse a sí mismo», declararon los responsables de la empresa al diario The Telegraph, donde también comentaron que es un sistema «rápido de suscribir».
Por otro lado, destacaron la exquisitez y especificaciones de esta herramienta, donde el escáner chequea a través de la huella «que estés vivo, que tengas pulso y hemoglobina. El patrón de venas es seguro porque se mantiene alojado encriptado en una base de datos con códigos binarios», añadieron.
El supermercado pionero, junto con la empresa Sthaler, espera que 3.000 de sus 13.000 estudiantes comiencen a utilizar esta forma de identificación y de pago. Además, la organización puntualiza que «Fingopay» es la sucesora de una cadena que se inició en el siglo VII AC con el sistema de pago de las monedas, se modificó hasta llegar a las tarjetas de débito (década de los 80′ del siglo XX) y tiene de antecesor reciente a Apple Pay Cash (2006).

