Distancias de miles de kilómetros pueden ser recorridas en muy poco tiempo. China apuesta por los trenes de alta velocidad para cubrir su vasta geografía, la de la segunda economía del mundo.
Usuarios que apuestan por los trenes de alta velocidad saben que el viaje entre Shangái y Pekín sólo tarda cuatro horas, mientras que con el sistema antiguo, aún vigente, el periplo puede demorarse un día completo.
Trenes cuya velocidad no supera los 100 kilómetros por hora son prácticamente un asunto del pasado, aunque algunos sigan funcionando. El tren G4 supera con facilidad los 300 kilómetros por hora, una velocidad similar a la que desarrollan los bólidos de la Fórmula 1 en la línea recta de un circuito.
España y Francia son otros pioneros en el mundo en materia de trenes de alta velocidad. Sin embargo, en China existe uno de estos aparatos capaz de superar los 400 kilómetros por hora, que tiene el récord Guinness sobre esta materia.
China ha experimentado un crecimiento sin igual y debe seguir apostando por su desarrollo para poder atender la demanda de la población, que crece a raudales tras la flexibilización de la política del llamado hijo único.
Trenes bala también son famosos en Japón, donde se emplea la tecnología de levitación magnética a fin de desarrollar más velocidad.
