
Museo de Arte de Milwaukee (Estados Unidos)
El Museo de Arte de Milwaukee se encuentra en Milwaukee, Wisconsin, Estados Unidos y fue diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava (Premio Príncipe de Asturias de las Artes de 1999, entre otros reconocimientos). El museo, que alberga más de 35.000 obras de arte, con un diseño complejo y funcional, se inspiró en el Lago Michigan, uno de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica. Por ello, su colosal techo de placas solares nos evoca unas alas blancas gigantes que ciertamente con un sofisticado mecanismo, se abren y se cierran como si de una vela de un barco se tratara o incluso unas alas de un pájaro, controlando una pantalla solar de 90 toneladas. Este complejo edificio aúna la sencillez de la naturaleza con la espectacular funcionalidad del edificio.

Teatro Nacional de Taichung (Taiwán)
El arquitecto Toyo Ito se inspiró en la formación de las rocas, de las cuevas y el paso del agua, como si de un jardín zen gigante se tratara, para el diseño del Teatro Nacional de Taichung en Taiwán. El edificio comenzó a construirse en 2009 y acabó terminándose en 2016. Una geometría de cavernas naturales de 34.067 metros cuadrados que alberga tres espacios de representación: 2.014 asientos el Gran Theater, 800 asientos la ‘Playhouse’ y 200 asientos la sala ‘Black Box’. Sus muros curvos emplean una técnica de hormigonado importada de la construcción de túneles, basada en la proyección del hormigón en sendas capas con densidades variables. Sin duda un edificio que evoca continuidad con el paisaje que le rodea, en contraste con los edificios altamente poblados de los alrededores.

Casa de Algas (Alemania)
El edificio BIQ (Biointeligencia o Bio Intelligent Quotient) o ‘Casa de Algas’, es un complejo realmente vivo. El ingenioso diseño del edificio cuenta con una fachada que incorpora microalgas o algas microscópicas que que crecen y pueden controlar la luz que entra en el edificio y proporcionar sombra cuando es requerida. Las algas reciben continuamente nutrientes y dióxido de carbono del circuito de agua que fluye por la superficie de tan curiosa joya arquitectónica para realizar la fotosíntesis. Cuando las algas están lo suficientemente esparcidas por la superficie, son recogidas y empleadas para transformarlas en biomasa que a su vez produce biogás y volver a dar energía al edificio. BIQ es la primera casa del mundo cuya fachada está cubierta por biorreactores, instalados tanto en sus caras sur como sureste. Arquitectura sostenible gracias a las algas.