
¡El mundo nos necesita! Como parte activa del accionar evolutivo del planeta, los humanos como especie debemos tomar responsabilidades por lo que hacemos y dejamos de hacer en pro y en beneficio de la tierra, y tenemos que hacer lo posible por transformarnos en reales agentes de cambio (tanto a nivel individual como social).
Eso significa muchas cosas, y entre ellas está el adoptar al reciclaje como una de las actividades habituales de nuestro día a día. Henry Camino, director de Fospuca, así lo expresa en una reciente publicación de su portal oficial, recordándonos que todos somos corresponsables de innumerables cantidades de desperdicios que producimos cotidianamente.
¿Qué es lo mínimo que podríamos hacer entonces? Lo dicho, reciclar… ¡Eso, y ser altruistas! De hecho, combinar ambos conceptos sería lo ideal y lo más fácil pues no representa ningún tipo de dificultad. Solo compromiso y disposición real para hacerlo.
Dice Henry Camino que el uso altruista que se le puede dar a materiales reciclados es infinito, y tiene razón. Por ejemplo, hay muchos objetos considerados basura que, tratándolos de la manera adecuada, pueden terminar transformándose en juguetes para los niños que no tienen cómo permitirse uno nuevo.

Ese simple ejemplo cubre dos cosas: Por una parte, se le otorga sana diversión a alguien, y por otra, se le educa pues, obvio, se le estará enseñando el verdadero valor de los materiales y de la importancia de las llamadas Tres R (Reduce, Reutiliza, Recicla).
Ese concepto de reciclaje con altruismo ha sido ya adoptado por varias empresas en el mundo. Una de ellas es Super Textile Corporation, la cual emplea plástico PET para fabricar camisas, bufandas y playeras de fútbol, a la vez que reutiliza mucho de ese material para manufacturar mantas y repartirlas entre la población más necesitada.