Toda actividad humana genera consecuencias directas o indirectas hacia su entorno… es decir, hacia el medio ambiente y el planeta. ¿Ejemplos? ¡Muchos! Sobre todo los que tienen que ver con producción de desechos y basura, algo que nuestra especie debe tener muy en cuenta a la hora de actuar responsablemente.
Según Henry Camino, director de Fospuca, esto significa que el hombre debe ser un agente consciente de lo que es capaz de hacer (o dejar de hacer). Eso, claro, implica conocimientos de todas las situaciones y posibles soluciones a potenciales problemáticas que se presenten. ¿Qué significa eso? Que la raza humana tiene el deber y la necesidad de saber realmente qué actividades realizar y cómo contribuir en pro de un mejor entorno.
¿Cuáles actividades? Acá varios ejemplos:
EDUCACIÓN: Ganar conocimientos es vital pues, en el caso que nos compete, ayudará a que todos sepamos a ciencia cierta qué hacer con los residuos que generamos, amén de crear consciencia de las terribles consecuencias que trae el no hacerlo.
APLICACIÓN DE LAS TRES ‘R’: ¡Reduce, Reutiliza, Recicla! Ese debe ser el lema de todo hombre y mujer de este mundo, ya que así se dejarían de generar tantos materiales a veces innecesarios que, a la larga, terminan siendo basura.
CONTRIBUCIÓN: Luchar por la causa medioambiental es una muy buena actividad para realizar. Primero, porque así se ayuda directamente al planeta y, segundo, porque con el ejemplo se puede predicar e incentivar a muchos otros a tomar la misma ruta.
RECICLAR: Este ítem ya viene con las Tres ‘R’, pero hay que mencionarlo aparte y en particular porque es una actividad demasiado importante como para pasarla por bajo. Al contrario, el reciclaje se debe incentivar no solo a niveles locales sino gubernamentales y estatales.
