
Para muchos países a nivel mundial, el compromiso de Responsabilidad Social Empresarial representa un gran abanico de oportunidades, ya sea para las mismas compañías que se encargan de crear proyectos y ayudar a las comunidades, así como para las personas que se benefician de estos proyectos. Para los que aún desconocen el término, Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es cuando determinada empresa (pequeña, mediana o grande) se encarga de crear determinados proyectos o sustentar alguno ya creado para un fin que beneficie al medio ambiente o a determinadas comunidades.
Muchos de estos proyectos se encargan de educar o favorecer económica o materialmente a diferentes personas que se encuentran en necesidad o que no cuentan con los recursos necesarios. Además de que la comunidad se beneficia, la empresa también se da a conocer y su renombre aumenta, haciendo que la RSE sea un beneficio para ambas caras de la moneda, el benefactor y el beneficiario.
Actualmente, en Guatemala existe una gran cantidad de empresas que se encuentran completamente comprometidas con la comunidad, son 103 las empresas de 20 sectores diferentes del país que se encuentran activas con la RSE. Esto da un total aproximado de 160 mil familias que se encuentran beneficiadas de los proyectos y aportes de esta cantidad de empresas que acabamos de mencionar. Sin embargo, aunque se cree que es una cifra bastante satisfactoria, los involucrados directos con el proyecto de RSE aseguran que, para la cantidad de empresas guatemaltecas, aún es una cifra insuficiente.
El nuevo planteamiento para el país es que el compromiso de RSE se extienda a tal grado que las pequeñas y medianas empresas sientan la necesidad de aportar por la comunidad o el medio ambiente. Recientemente, se celebró el X Foro de Responsabilidad Social Empresarial, organizado por CentrRSE y donde su gerente de Incidencia Interinstitucional, Janio Rosales, afirmó lo siguiente: “Debemos incentivar el fomento de la RSE, al entender las dimensiones de las empresas, sus necesidades y la evolución propia del país, y que sin involucrar al sector público como catalizador y promotor de la RSE, hablar de una cultura socialmente responsable se hace limitado”.
