
Steve Jobs el fundador de la empresa tecnológica más poderosa del mundo, Apple, no siempre fue considerado como un genio. En sus inicios, pocas personas tuvieron confianza en él, incluso el mismo Jobs –aunque tenía sus ideas definidas– no creía del todo en ellas, y es que este personaje, quien es responsable de crear el teléfono y el reproductor de música más poderoso del mundo, llegó al éxito gracias a sus ideas locas y a su disposición por “fracasar”.
Jobs nació en San Francisco en febrero de 1955; como sus padres eran estudiantes y no estaban casados, fue adoptado por Paul y Clara Jobs. Ambos se mudaron a Mountain View, California, dicha ciudad se convirtió en la sede de Silicon Valley, el «paraíso de la electrónica y la informática», donde explotó su creatividad y creó sus inventos más importantes.
Nunca tuvo mucho compromiso con la universidad. Asistió al Red College, en Oregón, pero prefirió trabajar desde casa en sus proyectos personales. El primero de ellos fue el Atari, cuando consiguió algo de dinero se fue a la India para buscar iluminación.
Junto a Steve Wozniak fundó la Apple Computer Inc., la cual nació en la habitación de Jobs. Ambos comenzaron armando ordenadores a mano en el garaje de sus padres. Gracias a su éxito, en menos de 10 años ya la empresa había entrado en el Fortune 500, ocupando el puesto 411, algo sin precedentes.
Como fue destituido de su propia empresa, fundó la gigantesca Pixar y al tiempo produjo las películas de animación Toy Story (el primer largometraje generado completamente por computadora) y Bichos.
Volvió a Apple en 1997 y reorganizó la compañía y trabajó en nuevos equipos, tales como el iMac, luego el iBook y finalmente el reproductor iPod. En 2007 volvió a revolucionar el mercado con su teléfono iPhone, y en 2010 dejó al mundo boquiabierto con el iPad.
En una entrevista, afirmó que admiraba a Bob Dylan y a Pablo Picasso porque “siempre estaban arriesgándose a fracasar».
