
Muchas son las cosas que puede hacer el ciudadano común para ayudar en materia de conservación medioambiental. Muchísimas, en realidad. Una de ellas, por ejemplo, es tomar conciencia de la situación y entender que tanto el reciclaje como la reutilización de los desechos que el hombre genera pueden y deben convertirse en hábitos que salven al planeta.
Henry Camino, director de Fospuca, ejemplifica este punto a la perfección en una publicación de su portal web oficial en la que se habla de algo tan simple como el reciclaje de la ropa. Según el texto, las prendas de vestir que dejamos de utilizar (por cualquier tipo de motivo) son un elemento perfecto no para botar ni desechar, sino para transformarse en, literalmente, cualquier otra cosa.
Camino habla en su página de creatividad, y eso es algo totalmente cierto. Sobre todo en cuanto a ropa se refiere. Que un pantalón o una camisa deje de ser útil para una función específica, no significa que la prenda completa o su tela no puedan serlo para cualquier otra. La imaginación del hombre es el único límite acá, y en cualquier sitio (publicaciones, internet, etc.) se pueden conseguir instructivos que enseñan a la gente qué hacer.
Lo importante es no botar la ropa. No generar desperdicios que, a la larga, terminarán siendo basura y, por supuesto, agentes contaminantes. Otra opción viable, más allá del reúso, es la donación: En el mundo hay muchísimas personas que con los brazos abiertos estarían dispuestas a recibir esas prendas que a nosotros ya no nos gustan o no nos sirven. En este caso, el bien que se estaría haciendo sería doble, pues ayudaría tanto a un necesitado como al planeta.
Ayudar. Conservar. Reciclar. Reutilizar… Esa debe ser la consigna, y es algo muy simple que, según lo antes mencionado, cualquier ser humano puede poner en práctica, convertirlo en hábito y enseñarlo a las nuevas generaciones para que, así, el futuro del medio ambiente sea uno más promisorio.