
En 1960 se descubrió que la superficie del Sol se mueve hacia arriba y hacia abajo, generando millones de vibraciones diferentes. Se cree que se producen por las ondas de sonido que están atrapadas dentro de la gran estrella.
El flujo de plasma que se encuentra cerca de la superficie solar, genera ondas acústicas de muy baja frecuencia, como cualquier instrumento musical, admite varios ritmos.
Un grupo de científicos del Proyecto de Sonificación de Armónicos Solares (SoSH), se propusieron acelerar las vibraciones del sol hasta frecuencias más altas para que puedan ser percibidas por el oído humano ya que, los movimientos en la suerfiecie del sol se producen en ciclos de cinco minutos generando ondas de sonido de 0,003 hercios y la audición humana comienza a percibir los sonidos a partir de los 20 hercios.